Antes de preguntarte qué herramienta de IA elegir, concreta qué trabajo quieres encargarle. ¿Debe explicar un servicio, responder una objeción o preparar un correo de seguimiento? ¿Para quién? ¿Con qué información?
Esta guía sobre cómo dar contexto a la IA para marketing propone dos documentos: una ficha reutilizable de negocio y unas instrucciones específicas para cada pieza. El objetivo es orientar la redacción y poder revisarla con criterios claros, no convertir un buen borrador en una promesa de ventas.
La misma herramienta no equivale al mismo encargo
La pregunta «¿por qué algunas marcas obtienen mejores resultados?» invita a revisar el encargo, no a atribuir toda la diferencia a una herramienta.
HubSpot organiza sus instrucciones de marketing mediante cuatro componentes: contexto, tarea, formato y tonalidad. La investigación recogida por Harvard Business School, por su parte, describe una capacidad desigual de la IA según la tarea. Conviene combinar ambas perspectivas: estructurar la petición y revisar el resultado, sin asumir que cualquier encargo funcionará igual.
Antes de escribir: qué debe conseguir la pieza y para quién
Completa esta frase antes de pedir un texto: «Esta pieza ayuda a [destinatario] a entender [problema o decisión] y propone [siguiente paso]».
Después, responde a tres preguntas:
- ¿Qué sabe ya el lector y qué necesita aclarar?
- ¿Qué duda u objeción debe abordar el contenido?
- ¿Dónde lo encontrará y qué le propondrás hacer después?
Elige una función principal: presentar una opción, explicar un proceso o facilitar una consulta. No pidas a una publicación breve que explique toda la empresa y resuelva todas las dudas de compra. Para un correo posterior a una reunión, incorpora los asuntos tratados; para una primera presentación, prioriza el problema y la oferta.
Una ficha reutilizable de contexto de marca para IA
Prepara un brief de marca para inteligencia artificial que sirva como referencia. Puedes organizarlo con estos campos:
- Prioridad de negocio: qué línea de actividad quieres trabajar y por qué.
- Cliente: a quién te diriges, qué necesita y qué objeciones plantea.
- Oferta: qué vendes, para quién tiene sentido y qué queda fuera.
- Propuesta de valor: qué problema atiendes y mediante qué enfoque.
- Mercado: alternativas relevantes e información contrastada sobre ellas.
- Diferencias: características o procesos que puedas demostrar.
- Voz: tono, vocabulario, ejemplos y expresiones que prefieras evitar.
En el apartado de clientes, utiliza preguntas reales que puedas compartir. En el de mercado, aporta información concreta en lugar de pedir que se rellenen huecos sobre competidores.
Describe el alcance con precisión: distingue lo disponible, lo contratado y lo excluido. Acompaña «claro y cercano» con una muestra de redacción adecuada y otra que no quieras reproducir. Por ejemplo, prefiere «Revisemos qué necesitas resolver primero» frente a «Llevaremos tu negocio al siguiente nivel».
Como pauta de organización, conserva una versión compartida, con fecha y responsable, y revísala cuando cambien la oferta, el público o los mensajes.
Diferenciación con pruebas: qué afirmar y qué excluir
Añade a la ficha una relación de afirmaciones utilizables y el material que las respalda: descripciones de servicio, procesos documentados o casos autorizados. Para cada diferencia, pregunta: «¿Qué hecho permite explicarla sin recurrir a un superlativo?».
Separa actividades y objetivos. «Revisar los mensajes comerciales» puede figurar como tarea; «aumentar las ventas» debe tratarse como un objetivo que evaluar, no como un resultado ya conseguido.
Incluye límites explícitos en las instrucciones:
- No inventar cifras, testimonios, premios ni certificaciones.
- No añadir prestaciones a la oferta descrita.
- No convertir objetivos de mejora en garantías.
- No introducir comparaciones sin respaldo.
Antes de redactar, selecciona los hechos pertinentes para esa pieza. No hace falta utilizar todas las diferencias de la marca en cada publicación.
Separa el contexto estable de las instrucciones de cada pieza
Reserva la ficha de marca para la información reutilizable. En el encargo puntual, concreta objetivo, destinatario, tema, canal, formato, extensión y siguiente paso.
Para construir prompts de marketing con contexto, puedes seguir este orden: contexto aplicable, tarea, formato, tono y límites. Adjunta el material pertinente y señala qué partes debe utilizar.
Esta plantilla sirve como punto de partida:
«Usa la ficha de marca y la información adjunta para crear [pieza] dirigida a [público]. Su objetivo es [objetivo]. Responde a [pregunta], utiliza [formato, extensión y tono] y termina con [siguiente paso]. Basa las afirmaciones en el material proporcionado. No añadas datos, prestaciones ni promesas».
Antes de enviarla, comprueba que los campos contienen decisiones concretas. Si todavía no has elegido público u oferta prioritaria, resuelve esas decisiones antes de pedir la versión final.
De una petición genérica a un encargo contextualizado
Partamos de esta petición: «Escribe una publicación sobre nuestros servicios digitales». Para concretarla, añade destinatario, problema, servicio prioritario y acción posterior.
Este es un ejemplo didáctico con WeLoveWeb:
«Redacta una publicación de LinkedIn para responsables de marketing que invierten en varios canales y quieren ordenar prioridades. Presenta el enfoque de Crecimiento Digital: diagnóstico, prioridades y medición. Usa un tono claro, evita superlativos y termina invitando a conversar sobre su situación. Utiliza la descripción adjunta del servicio. No prometas ventas ni presentes todos sus posibles componentes como incluidos en cualquier proyecto».
El servicio de Crecimiento Digital de WeLoveWeb contempla diagnóstico, priorización y un plan de medición.
Al revisar el borrador del ejemplo, pregunta si aborda el problema elegido, representa fielmente el servicio y propone una conversación pertinente. Esa es la comprobación editorial; evalúa el rendimiento comercial por separado.
Qué revisar antes de publicar
Utiliza seis comprobaciones: destinatario reconocible, problema concreto, propuesta de valor fiel, afirmaciones respaldadas, tono adecuado y siguiente paso coherente. Si algo falla, señala el fragmento y pide una corrección específica, en lugar de solicitar simplemente «algo mejor».
¿Basta con indicar el tono?
No lo uses como único criterio. Añade audiencia, tarea, oferta y hechos permitidos. Revisa tanto cómo suena el texto como qué está diciendo.
¿Hay que repetir toda la ficha en cada petición?
Mantén una ficha reutilizable y aporta los apartados pertinentes junto con las instrucciones de la pieza. Comprueba que estás utilizando la versión vigente.
¿Cómo evaluar un contenido con IA alineado con el negocio?
Primero, comprueba su calidad editorial con la lista anterior. Después, revisa indicadores relacionados con su objetivo: consultas, solicitudes o avance comercial, según el caso. No contabilices una lectura como una venta.
Si necesitas ordenar públicos, propuesta de valor y prioridades antes de preparar los encargos, consulta el servicio de Crecimiento Digital de WeLoveWeb.